TACNA, UN CUENTO DE AVENTURAS

La ciudad quemada en su mitad,

va siendo lentamente levantada;

como un perrito medio esquilado,

Con el valor del mártir en la hoguera.


Oigo voces clamorosas

«¡Ardió en todas las esquinas a la vez, se veía humo y llamas solamente!»

Las torres de la iglesia en llamas sin fe

se derrumbaron con ruido ingente.

 

¡El banco, el alma de plata de la ciudad,

y los libros donde está anotado

el valor bancario de cada héroe,

a Dios gracias se nos han conservado!

 

Animoso dije: ni llorar ni sollozar

debéis querida gente,

sin duda fue Tacna una ciudad mejor

y sucumbió ardiente.

 

Vuestras casas volved a construir

y secad vuestros charcos,

daos unas mejores leyes

y mangueras de mejores arcos.


- Katherine Quispe



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